Boca vs Oriente Petrolero, el partido de la vergüenza

El viernes 5 de Abril de 1991 en el partido final de la primera fase del grupo 1 de la Copa Libertadores se enfrentaban Boca Juniors contra el débil Oriente Petrolero de Bolivia en la mismísima Bombonera. Los “xeneizes”  tenían la chance de ganar el partido y liderar el grupo o empatar y clasificarse segundos junto al equipo boliviano, pero sabiendo que con esta última opción  dejaban  afuera de la copa a su archirrival River Plate ya que compartían todos el mismo grupo y estaban  con similar puntaje.

El equipo argentino en esa época  plagado de buenos jugadores estaba cinco goles por encima del conjunto boliviano, pero “misteriosamente”, Boca – Oriente igualaron 0 a 0 en un partido aburridísimo  y casi sin situaciones de gol, impidiendo a River de clasificarse a la próxima etapa y provocándole una nueva frustración a nivel continental.

Por conveniencia de ambos ya desde el inicio estaba implícito el resultado, los jugadores de ambos equipos no atinaban a cruzar la mitad de cancha y a medida que pasaba el tiempo se iban conformando mas con el empate.

Bastaron unos minutos de juego para que el público local que se encontraba en la popular comandados por “La 12” (así se conoce a la barrabrava de boca) empiecen con los canticos amenazantes a los jugadores de su equipo: “Hay que empatar/ hay que empatar/ porque si no van a cobrar”, seguido de ese canto no se quedaron atrás y empezaron a cantar en alusión a River: “Mandarina, mandarina, mandarina/ somos todos argentinos, pero no somos gallinas”

Cuando estaba por finalizar el segundo tiempo un jugador del Oriente Petrolero vio al arquero rival adelantado y remato al arco, su remate salió desviado por muy poco y esto basto para que un jugador del equipo local se acerque a darle un consejo: “¿Qué haces, loco? No sabes que esto termina así, ya esta hablado”. Fueron textuales palabras de lo que le dijo.

Los bolivianos tocaban el balón hacia los costados, Boca apretaba lo adquiría e indefectiblemente el ataque concluía con la pelota estrellada contra los carteles de publicidad. Pese a todo esto el público festejaba.

Al finalizar el partido empatado  tal como estaba planeado, la hinchada estallo de felicidad al igual que los jugadores de ambos conjuntos, habían respetado lo que pactaron antes del partido.

En los vestuarios los jugadores boquenses se acordaron y festejaron más de la eliminación del equipo millonario que de su propia clasificación a la próxima etapa de la copa.

Una vez más River Plate, unos de los equipos más grandes a nivel mundial y con mayor cantidad de torneos locales en el futbol argentino, fue víctima de los arreglos que se viven fecha  a fecha en este vibrante y popular deporte.

 

Manuel López Blanco

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